NUREDDUNA

Nuredduna era una sibila
nieta del sumosacerdote de la tribu
que habitaba los encinares
del poblado talayótico de Ses Païsses,
en Artà (Mallorca),
que era tenida en gran consideración por sus dotes adivinas.
Un día llegó navegando desde las lejanas tierras helénicas Melesigeni,
siendo apresado por la tribu
que lo encadenó con el propósito de ofrecerlo en sacrificio a los dioses.
Melesigeni hablaba una lengua extranjera y
Nuredduna no podía comprender sus palabras.
Sin embargo él tocaba la lira y cantaba,
y su música si era entendida,
así como lo que decía con su mirada,
y Nuredduna se enamoró de él.
Desobedeciendo a los suyos le ayudó a escapar,
pero ella lo pagó siendo sacrificada en su lugar, muriendo apedreada.
En el momento de expirar,
las piedras le dijeron:
"Per un batec de l’ànsia amb què ton cor expira / daríem les centúries de calma que tenim"
(Por un latido de la ansia con que tu corazón expira / daríamos las centurias de calma que tenem
Gotarrendura

La tigresa de Gotarrendura
FELIZ AÑO NUEVO 2012

Hermosos pesares,
duros encuentros,
tiempos ligeros,
vuelven inciertos.
UN GATO EN EL CAMINO

En el camino de Santiago.
LA ENCINA DE RECO
Mini audio.
Cuento Sumerio.
.. de como Reco es recompensado por el Hada de las encinas..
a cumplir su sueño..... solo con la condición de cumplir su palabra.
En caso contrario el castigo será cegador.
Petravila.
Emitido en Radio Veritas. 107.5 FM
LA ENCINA DEL OLVIDO

foto: Encina Benifamis-Menorca
Autor: Bárbara Salvá - Panoramio
Dice la leyenda;
Cuando una persona enamorada
coma las bellotas de esta encina
olvidara para siempre su amado/a.
¡ Dame, oh encina, tu fruto sagrado,
que mi boca sea la tumba
de este amor ingrato.¡
Petravila
IL GATTOPARDO

Castillo Donnafugata - Italia
escenario de la pelicula " El Gatopardo "
interpretada por Burt Lancaster .
Foto: Wickipedia- Okkiproject
LAVANDERAS-BUGADERAS

Lavanderas de Castilla
L´encina surera

FOTO: PANORAMIO. BÁRBARA sALVÁ
Las encinas
Encinares castellanos
en laderas y altozanos
serrijones y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas,
humildad y fortaleza.
Antonio Machado

L´ausina d´algendar. Foto: Panoramic . Autor : Bárbara Salvá
La encina es vista como un medio de comunicación entre cielo y tierra.
La vista como un medio de comunicación entre cielo y ti
Abrahán recibió una comunicación divina estando en el encinar de Mambré, allí donde tuvo lugar la escena de la risa de Sara a escondidas en la tienda.
El vellocino de oro colgaba de un roble como si fuera éste un lugar sagrado (templo).
Emblema de hospitalidad para los celtas, símbolo de fuerza a los ojos de los hombres, pero de debilidad ante la naturaleza para los chinos.
Atributo de Cibeles y de Silvano, así como del griego Fileo y su felicidad conyugal.
Protectora es la vieja encina que, a punto de caer, fue apuntalada por Reco y salvó la vida de las Hamadríades, ninfas de encinas y robles.
Dicen que los druidas —se conjetura si esta palabra significa «hombres robles»—solían comer bellotas antes de profetizar;
sabido es que su dios Tento estaba representado en forma de roble.
En la Edad Media, por considerar que la madera de encina era imputrescible, simbolizó la inmortalidad.
Es emblema del heroísmo en Alemania, en donde una corona hecha de hojas de encina sustituyó a la de laurel.
LA ENCINA DE OTERO

foto: bierzonatura.blogspot.com
La Encina de Otero, también conocida como "Xardón del Peruchín",
es uno de los árboles monumentales más significativos
de la comarca del Bierzo.
Situada junto al cementerio del pueblo de Otero,
en el paraje conocido como "El Peruchín" .
Altura 20,5 m
Diámetro de la copa 24 m
Perímetro de la cepa 8 m
LA ENCINA DE AMBITE

LA ENCINA DE LAS LÁGRIMAS
FOTO: lospaseosderitaco.blogspot.com
VUELVO A LA ENCINA

Y tanto quedó allí, junto a la encina.
Si la Naturaleza es sabia
como dicen,
si alguna vez guardó tu rostro,
yo te busco.
Y, aunque este frío me hiela los labios,
te llamo,
le llamo beso al aire.
Quiero pensar que estás en esta lluvia,
que veo tu mano en cada flor,
en la raíz del árbol,
sobre mi pie cansado.
Quiero pensar que estás en esta piedra,
toco la piedra,
toco un nombre que apenas leo.
Derramo una lágrima.
Vuelvo a la encina.
Espero.
Nieto, Pepa
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BELISA Y ALBANO

Encina
foto panoramio. Autora . Bárbara Salvá
Cuando las secas encinas,
álamos y robles altos,
los secos ramillos visten
de verdes hojas y ramos;
y las fructíferas plantas
con mil pimpollos preñados
brotando fragantes flores
hacen de lo verde blanco,
para pagar el tributo
al bajo suelo, ordinario
natural de la influencia
qu’el cielo les da cada año;
y secas las yerbezuelas
de los secretos contrarios
por naturales efectos
al ser primero tornando,
de cuyos verdes renuevos
nacen mil colores varios
de miles distintas flores
que esmaltan los verdes prados;
los lechales cabritillos
y los corderos balando
corren a las alcaceles
ya comiendo, ya jugando,
cuando el pastor Albano suspirando
con lágrimas así dice llorando:
«Todo se alegra, mi Belisa, ahora,
solo tu Albano se entristece y llora».
Los romeros y tomillos,
de cuyos floridos ramos
las fecundas abejuelas
sacan licor dulce y claro;
y con la mucha abundancia,
su labor melificando
hinchen el panal nativo
de polen tierno y blanco,
de cuyos preñados huevos
los hijuelos palpitando
salen por gracia divina
a poblar ajenos vasos;
las laboriosas hormigas
de sus provistos palacios
seguras salen a ver
el tiempo sereno y claro,
y los demás animales,
aves, peces, yerba o campo
desechando la tristeza
todos se alegran ufanos,
previniste, tiempo alegre,
más triste el pastor Albano,
a su querida Belisa
dice, al sepulcro mirando:
Cuando el pastor Albano suspirando
con lágrimas así dice llorando:
«Todo se alegra, mi Belisa, ahora,
solo tu Albano se entristece y llora».
Belisa, señora mía,
hoy se cumple justo un año
que de tu temprana muerte
gusté aquel potaje amargo.
Un año te serví enferma,
¡ojalá fueran mil años,
que así enferma te quisiera,
contigo aguardando el pago!
Solo yo te acompañé
cuando todos te dejaron,
porque te quise en la vida
y muerta te adoro y amo;
y sabe el cielo piadoso
a quien fiel testigo hago,
si te querrá también muerta
quien viva te quiso tanto.
Dejásteme en tu cabaña
por guarda de tu rebaño,
con aquella dulce prenda
que me dejaste del parto;
que por ser hechura tuya
me consolaba algún tanto
cuando en su divino rostro
contemplaba tu retrato,
pero duróme tan poco
qu’el cielo por mis pecados
quiso que también siguiese
muerta tus divinos pasos,
Cuando el pastor Albano suspirando
con lágrimas así dice llorando:
«Todo se alegra, mí Belisa, ahora,
sólo tu Albano se entristece y llora».
Lope Félix de Vega y Carpio







